HISTORIA 11: EL HOMBRE QUE ENTRÓ EN EL CIELO


SI dibujaste esas líneas que te propuse, verás que una línea es mucho más corta que todas las demás. Es la línea que marca la vida de Enoc. Su padre vivió hasta los 962 años, y su hijo hasta los 969, pero él vivió solo 365 años. 

¿Qué pasó? ¿Se enfermó y murió joven? 

No. En realidad, nunca murió. Esto es lo increíble de Enoc. La Biblia dice: "Dios se lo llevó", lo que significa que Dios se lo llevó consigo sin que tuviese que morir. 

Eso es algo que nos hace pensar. Dios no trata a todos de esta forma. De hecho, hasta donde sepamos, solo dos personas en toda la historia del mundo —Enoc y Elías— fueron llevados así sin ver la muerte. 

¿Por qué Dios se llevó a Enoc? Debe haber habido una buena razón para hacer una excepción en su caso. Debe haber habido algo en este hombre que hizo que Dios lo amara más que todas las demás personas de su época. 

Tal vez digas: ¿Pero no era que Dios amaba muchísimo a Adán, su obra maestra de la creación? Claro que sí. Pero Dios permitió que Adán muriera, como dijo que haría, después de haber vivido 930 años. 

¿Y Set? ¿No lo amaba especialmente a él también? Por cierto que sí, pero Dios permitió que muriera después de 912 años. Y así con todos los demás. Dios los amaba, pero permitió que murieran. 

Sin embargo, con Enoc fue diferente. Dios lo amaba tanto, que no pudo permitir que muriera. Así que se lo llevó, para que viviera para siempre con él. 

¿Por qué? La Biblia no nos dice mucho al respecto, pero sí lo suficiente para que entendamos. Dice: "Enoc tenía sesenta y cinco años cuando fue padre de Matusalén. Después del nacimiento de Matusalén, Enoc anduvo fielmente con Dios trescientos años más... y como anduvo fielmente con Dios, un día desapareció porque Dios se lo llevó". 

¡Ese es el secreto! Caminó con Dios. Eso es lo que Dios quiso que Adán hiciese desde el mismo comienzo. No hubo nada que Dios no hiciese para que Adán caminara con él como lo hizo Enoc, en vez de olvidarse de él y alejarse. Sin duda nunca habría muerto. 

Y así con Set, Enós, Cainán y todo el resto. Dios quería que todos ellos caminasen con él, pero ninguno llegó alcanzar completamente las expectativas divinas. 

Solo Enoc. Era diferente de los demás. Amaba a Dios con todo su corazón. Tenía un propósito: servir a Dios y hacer su voluntad. Pensaba en Dios durante todo el día, y procuraba agradarle en cada palabra y acción. Nunca fue egoísta, codicioso, celoso ni se enojaba, porque creía que esos pensamientos malos no eran dignos de un hijo de Dios. 

No es de extrañarse que Dios se sintiera atraído hacia este querido hombre. Por cierto, casi puedo escuchar a Dios decir: "He aquí un hombre según mi corazón. Es exactamente lo que esperaba que fuesen todos los hijos de Adán. ¡Querido Enoc! ¡Qué alma noble y piadosa!" 

"Enoc anduvo fielmente con Dios trescientos años". Ese es un tiempo muy largo; pero Dios lo estaba probando, observándolo cada día, a cada momento. Y cuanto más lo observaba Dios, más lo amaba. Día tras día, semana tras semana, mes tras mes, siglo tras siglo, Enoc caminó con Dios, ¡hasta que al fin, en lugar de morir, siguió caminando hasta el cielo! 

¿Qué hizo que Enoc quisiera vivir una vida así? Quizá haya sido el resultado de una conversación que tuvo con Adán, porque si recuerdas, Adán todavía estaba vivo en los días de Enoc. Tal vez, al conocer más del amor de Dios al crear el mundo y al hombre, se propuso en su corazón amar a Dios sinceramente. Y también puede ser que haya ocurrido debido a alguna otra cosa. La Biblia dice que Enoc caminó con Dios "después del nacimiento de Matusalén)); es decir, después de que naciera su hijito. 

Tener un hijito significa mucho para la mayoría de los papás, y es probable que Enoc, al contemplar con amor a su precioso bebé y al haber meditado en la formidable bondad de Dios al darle un hijo parecido a él, le haya entregado su corazón a Dios como nunca antes, y que le haya prometido amarlo y servirlo toda su vida. 

Pero sea como fuere, a partir de ese momento, Enoc caminó con Dios, lo que significa que se mantenía en sintonía con él. Y mientras caminaban juntos, deben haber conversado de algunas cosas —"secretos" también— que Dios no podía revelarle a nadie más. 

Fue así que Enoc llegó a tener tanto conocimiento de los planes de Dios para el futuro, que pudo escribir esa gran profecía: "El Señor viene con millares y millares de sus ángeles" Aunque era solo "el séptimo patriarca a partir de Adán", Dios lo ayudó a discernir claramente, a través de los siglos, ese día maravilloso en que Jesús vendría en su gloria. 

Y así, después de trescientos años de caminar con Dios de ese modo, "Dios se lo llevó". En el Nuevo Testamento leemos que "Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte... pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios 

¿No es este un legado maravilloso dejado por un hombre? Agradó a Dios. ¿Podría decirse eso de ti? ¿Tratas de complacerlo diariamente? ¿Siempre? 

¿No es maravilloso caminar con Dios, tratando de complacerlo en cada pensamiento, palabra y hecho? Y si lo hacemos, quién sabe, quizá algún día, como Enoc, nosotros también llegaremos al cielo.

Publicar un comentario

Artículo Anterior Artículo Siguiente