HISTORIA 02: EL CONSTRUCTOR NAVAL DE DIOS


AL buscar a alguien que le contara a la gente lo que pensaba hacer, Dios pensó en Noé, el último de los diez patriarcas antiguos, ahora con casi 500 años. 

Entusiasta, alerta y vigoroso, era uno de los hombres más sabios de sus días. Además, en medio de todo el mal que lo rodeaba, permanecía leal a Dios y a la justicia. La Biblia dice: "Noé era un hombre justo y honrado entre su gente. Siempre anduvo fielmente con Dios". 

En esto era como Enoc, e indudablemente por eso Dios lo eligió para su tarea más importante, y finalmente lo salvó a él y a su familia del diluvio. 

No se nos dice cuál era el trabajo habitual de Noé. Quizá era agricultor, como muchos de sus parientes. Pero tal vez haya sido constructor, o a lo mejor constructor de barcos, porque en aquella época la gente seguramente tenía barcos de muchas clases en sus hermosos lagos y ríos. Por cierto que era un gran diseñador, sino nunca podría haber llevado a cabo las instrucciones de Dios para construir el arca. 

Un día —uno de los grandes días de la historia—, Dios se acercó a Noé y le dijo: 

—"He decidido acabar con toda la gente, pues por causa de ella la tierra está llena de violencia... Porque voy a enviar un diluvio sobre la tierra, para destruir a todos los seres vivientes bajo el cielo. Todo lo que existe en la tierra, morirá''.

Esto debe haber entristecido al anciano. Sabía que la gente que lo rodeaba era mala, que necesitaba ser castigada, pero la destrucción de todos ellos y de todo ese hermoso mundo era algo demasiado terrible para sus pensamientos. 

Pero aunque Dios habló de castigo, también habló de una salida que todos podían tomar, si lo deseaban. 

—"Constráyete un arca de madera resinosa —dijo". 

¡Un arca! Eso significaba algo que flotaría. Un barco, como diríamos nosotros. Pero ¿sería suficientemente largo para contener a todo el que quisiera hallar refugio en él? 

Noé debe haberse sorprendido con las cifras que Dios le dio para trabajar. No era un pequeño bote salvavidas el que tenía en mente, sino un enorme navío, tan grande como un barco de guerra moderno. Debía tener "las siguientes medidas: ciento cuarenta metros de largo, veintitrés de ancho y catorce de alto", casi tan grande como alguno de los transatlánticos actuales. El United States, orgullo de la flota mercante estadounidense, tiene 300 metros de largo, 31 metros de ancho y 37 metros desde la quilla hasta la parte superior. Tiene doce cubiertas y una tripulación de 1.000. En épocas de guerra, podría transportar a 14.000 soldados. 

¿Por qué Dios le pidió a Noé que construyera una embarcación tan grande? Primero, porque quería que todas las personas supieran que había lugar para ellas en le arca, si deseaban salvarse. Segundo, porque planeaba preservar una gran cantidad de aves y animales en ella. Y tercero, porque sabía que tendría que soportar las peores tormentas y los mares más embravecidos de todos los tiempos. 

Cuando Noé quedó solo, debe haber pensado por bastante tiempo lo que Dios le había pedido que hiciera. ¡Cuántos árboles tendría que talar y transportar hasta el astillero! Imagínate todo lo que tendría que aserrar, planificar y determinar. Y todos los hombres que tendría que contratar, ¡y pagarles! Era una enorme responsabilidad para cualquier hombre. 

¡Y luego Noé debe haberse preguntado qué pensarían todos cuando lo vieran construir un barco de 140 metros de largo! Lo más probable es que lo trataran de loco, porque desperdiciaba dinero en una idea descabellada. Pero "Noé hizo todo según lo que Dios le había mandado". Los que caminan con Dios hacen exactamente eso, sin importar lo que los demás opinen de ellos. 

De modo que Noé se puso a trabajar, a dibujar los planos, a preparar la madera y a tender la quilla. 

Al comienzo, los vecinos probablemente no le prestaron mucha atención. Pero con el paso de los años, a medida que las grandes costillas de madera del barco se iban asegurando en su lugar, y se hacía evidente que lo que estaba construyendo era un barco y no un granero, comenzaron a burlarse de él. ¡Cómo se reían! Porque no encontraban razón para construir semejante cosa. ¿Para qué querría alguien un barco tan grande? Y es probable que también descreyeran que flotara, aun cuando Noé pudiera arrastrarlo hasta el agua. 

Noé trató de explicarles, pero fue inútil. A medida que la gente acudía para verlo trabajar, él les advertía del diluvio que vendría, y les contaba que Dios le había dicho que construyera un lugar de refugio para los que quisieran salvarse. 

Sin embargo, cuanto más trataba de explicarles, más se burlaban de él. Pero él igualmente seguía construyendo y predicando, mientras los últimos años de ese hermoso mundo pasaban volando.

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