TE preguntaste alguna vez cómo comenzó todo en el mundo? Supongo que sí. La mayoría de los niños y las niñas lo hace en algún momento.
Esas hermosas flores de tu jardín, por ejemplo -las alverjillas, los claveles, los jacintos, las rosas, los pensamientos-, ¿de dónde vinieron?
-De las semillas -dices.
Es verdad, pero, ¿de dónde vinieron las semillas?
De otras flores, por supuesto, y esas flores a su vez de otras semillas, y así podríamos seguir remontándonos, pero ¿hasta dónde?
Ese es tu perro. ¿De dónde vino?
—Lo conseguimos de cachorrito —me dices—. Y es de raza muy fina.
¡Ah! Eso significa que conoces el nombre de su padre y quizá el de su abuelo. Pero, ¿qué me puedes decir de antes de eso?
De una cosa puedes estar bien seguro. El abuelo de tu perro también fue cachorro alguna vez y tuvo un padre y un abuelo, y así podríamos remontarnos, pero ¿hasta dónde?
Después está ese gallo en el patio del vecino, que siempre canta, ¿de dónde vino?
—De un huevo —dices tú.
Correcto. Pero una gallin a puso ese huevo, ¿verdad? Por cierto que sí. Y ella m ism a nació de otro huevo no hace mucho. Y ese huevo fue puesto por otra gallina, y así podríamos remontarnos, pero ¿hasta dónde?
Y tú, ¿de dónde viniste?
—Oh —me respondes—, mamá me trajo a casa desde el hospital.
Supongo que sí. Pero una vez tu mamá también fue un bebé, ¿verdad? Y también lo fue su madre, y su abuela, y su bisabuela, y así podríamos continuar remontándonos, pero ¿hasta dónde?
Piensa también en las montañas y en las colinas cubiertas de bosques, en los caudalosos ríos y en la arena de la playa; en todas la cosas maravillosas de la naturaleza. ¿Siempre estuvieron allí, así como las ves ahora? ¿O ellas también tuvieron un principio?
Y si fue así, ¿cuándo y dónde ocurrió?
Muchos grandes hombres han tratado de explicar estas cosas. Y se les ocurrieron toda clase de ideas y sugerencias extrañas, la mayoría muy alejadas de la verdad.
Solo existe un lugar donde encontrarás la verdadera historia, y ese lugar es la Biblia. Si abres ese Libro fascinante, verás que el mismo principio se llama Génesis, que significa el libro de los comienzos. Allí encontrarás la respuesta a todas tus preguntas.
Y eso me hace acordar a una niñita que conozco. Una vez le pregunté qué capítulo de la Biblia le gustaba más. Pensé que me diría: "El salmo 23", ese que comienza diciendo: "El Señor es mi pastor". Pero no. Ella dijo:
—El primer capítulo de San Mateo.
—Supongo que te gusta ese capítulo porque cuenta cómo nació Jesús —le dije.
—¡Ah, no! —respondió ella—, es mi capítulo preferido, porque habla de los "engendró".*
—¿De qué? —le pregunté.
-De los "engendró"" -dijo ella.
Así que abrí mi Biblia y busqué San Mateo 1. ¡Y allí estaba! "Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, y Jacob a Judá", y así sucesivamente.
Le pregunté si ella sabía lo que significaba eso, y me dijo:
—No, pero me gustan mucho los "engendró".
Así que le expliqué que eso significaba que Abraham tuvo un niñito y que Isaac tuvo un niñito y que Jacob tuvo un niñito, y así sucesivamente, pero creo que a ella le gustaban más los "engendró".
Entonces le conté que, dicho de otro modo, se leería: "Y Jacob tuvo un padre, e Isaac tuvo un padre, y Abraham tuvo un padre", y así sucesivamente.
Eso le gustó más, pero se preguntaba cuán lejos se remontaba la historia. Le dije lo que San Lucas cuenta al respecto.
En el capítulo tres, versículo 34, Lucas retoma la historia desde Abraham y la remonta cada vez más atrás. Nos dice que Abraham era "hijo de Taré, hijo de Nacor, hijo de Serug", y así sucesivamente. ¡Qué nombres tan extraños! Pero eran nombres de niños reales hace mucho, mucho tiempo.
Después de contarnos los nombres del bisabuelo y del tatarabuelo de Abraham, y así sucesivamente, San Lucas dice que Enos era hijo de Set, que era "hijo de Adán", que era "hijo de Dios". ¡Cuán notablemente maravilloso!
Allí termina la historia. Y termina allí porque no puede remontarse más. Definidamente, llega hasta Dios y se detiene.
Y hasta allí te remontas tú. Y tu papá. Y tu mam á. Y los papás y las mamás de todos. Los abuelitos y las abuelitas de todos. Los bisabuelos y las bisabuelas de todos. Todos ellos se remontan a través de los años, a través de los siglos, hasta Dios.
No se remontan hasta un mono, ni hasta un diminuto renacuajo en el mar, sino hasta el extraordinario y glorioso Dios que creó el mundo y al hombre. Y eso es exactam ente lo que leemos en las primeras palabras del primer capítulo de la Biblia:
"En el principio creó Dios"
